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El Mini de Steve McQueen

Desde su lanzamiento en 1959, el Mini ha sido un icono de rebeldía y exclusividad. Eso le llevó a ser el coche preferido por infinidad de famosos del cine, la música y la el panorama cultural de todo el mundo.

Probablemente, una de esas conocidas figuras goza de especial importancia y destaca entre las otras por su relación con el mundo del motorsport. Steve McQueen (1930–1980) protagonizó más de 40 películas de acción, que le llevaron a pasar por el western, la acción militar, policial y hasta el cine de corte deportivo. En la última etapa de su carrera siempre hubo algún tipo de vínculo directo con el mundo del motor. Por ejemplo,  en The Great Escape (1963) se puso a los mandos de una Triumph en una trepidante persecución por las montañas para escapar del ejército alemán. En Bullit ( 1968) llevó al límite un precioso Ford Mustang GT por las calles de San Francisco. Las escenas son tan reales que algunos de los accidentes no estaban previstos pero los incluyeron en la película de todos modos.

Pero sin duda la película que tiene más contacto directo con el mundo del motor es LeMans (1971) en la que se pone en la piel de un piloto de carreras durante la famosa prueba de resistencia. El coche que llevaba en aquella ocasión era un Porsche 917 Gulf, que recientemente ha llegado a subastarse por un precio de 14 Millones de dólares, un precio “muy bajo” según los expertos, pero que le ha convertido en el Porsche con el precio de venta más alto de la historia. (LINK a esa noticia)

Está claro en interés de McQueen por el mundo del motor. Tener la suerte de poder protagonizar películas de este estilo pone a uno en una situación muy favorable para poder elegir. Y Steve así lo hizo, llegando a convertirse en piloto de carreras de varias categorías.

Su relación con el motorsport y con su gente le llevaron a ser íntimo amigo del mismísimo John Cooper, fundador de la escudería Cooper de Fórmula 1. Steve McQueen aprendió las claves de la alta competición gracias a John Cooper, que le cedió un Cooper T56 MkII para dar alguno de sus primeros pasos.

Como podéis suponer, este Cooper de carreras se ha conservado intacto durante más de 50 años y el toque mágico de Steve McQueen ha vuelto a conservar el halo mágico en una subasta privada. ¿Cuánto ha sido esta vez? Pues nada menos que 198.000 dólares. Poquita cosa en comparación con el Porsche 917, pero tengamos en cuenta que es un modelo de Fórmula junior, de poca potencia.

Cooper F1 T56 Steve McQueen

Steve McQueen con su Cooper F1 T56

Durante el inicio de los años ’60, Steve McQueen se volvió un fan absoluto de la escudería Cooper. Llegó a competir en algunas carreras, y a final de temporada acabó por comprar su propio coche para competir en carreras de todo tipo en Los Ángeles. Esto llegó a los oídos de su productora cinematográfica, que horrorizados por el peligro se exponía, le pegaron la bronca de su vida y le obligaron a no volver a la competición deportiva si no era dentro de los parámetros acordados por su contrato.

Gran hipocresía la del mundo del cine de la época, que no permitía a Steve competir con su propio coche de carreras en competiciones privadas, pero en cambio le permitía protagonizar sus propias escenas  peligrosas de conducción, la mayoría de ellas sin un especialista que le sustituyera al volante,  ya que eso atraía a más público al cine.

mcqueen cooper

Steve McQueen y John Cooper en el circuito, tras probar el Cooper T56 MkII. Detrás de ellos podemos ver un Mini.

Si embargo, su magnífica relación con John Cooper le llevó a ser propietario de un Mini Cooper 1275  MKII, completamente personalizado, en el año 1967.

Este coche se hizo particularmente famoso entre su variada colección (Porsche, Lotus, Ferrari, Ford GT…) y lo usó como coche habitual hasta bien entrados los años ’70. El Mini salió de fábrica muy distinto, de color verde con el techo blanco, pero fue repintado en un color marrón metalizado con techo de color crema, que representaban el gusto de Steve McQueen por los colores poco estridentes.

mini 1275 mc queen

El Mini Cooper 1275 diseñado por Lee Brown (foto de su colección privada).

El responsable de la preparación fue Lee Brown. Un buen día Steve  McQueen le llevó su Ferrari Lusso para ser re-pintado en su taller. Al ver el resultado, pocos días después le llevó el Mini y le dijo “pasaré por tu taller y ya veremos qué le podemos hacer”.

Entre los detalles de este Mini destacan una sola luz antiniebla, un enorme techo solar plegable en el mismo color del techo, llantas de aleación cromadas, antena retráctil y el salpicadero en madera, según una petición expresa del propio actor. Las modificaciones fueron creciendo mientras estuvo en manos de McQueen, muy fan de este tipo de trabajos.

El propio Lee Brown cuenta que, en una ocasión, probando el Mini, Steve tomó una curva demasiado cerrada hacia la derecha y su rueda trasera chocó contra el bordillo, lo que provocó que el coche se pusiera a dos ruedas sobre el lado del piloto. Según Lee, sentado en el asiento del copiloto, y blanco como un paquete de folios, Steve recorrió unos 50 metros a 2 ruedas intentando no chocar con los coches aparcados, hasta que consiguió volverlo a poner en posición horizontal.  Cosas de esas que pasan cuando te emocionas a los mandos de un Mini…

Después de que Steve lo vendiera en los años 70 a Hollywood Sports Cars, el Mini fue cambiando de propietario una y otra vez hasta que se perdió su pista, pero la amistad de Lee Brown con Steve le hizo seguir la pista de este Mini tan especial a lo largo de los años.

Mini

Lee consiguió encontrarlo por casualidad 20 años más tarde, en los años ’90, al verlo por sorpresa en una revista con un cartel de “se vende”.  Los años y varios propietarios poco cuidadosos habían hecho una fuerte mella en su aspecto y en sus prestaciones. Estaba notablemente deteriorado y distaba mucho de aquel histórico Mini que Steve McQueen había disfrutado al máximo.

Tras comprobar y verificar que se trataba del mismo coche que él mismo había preparado 3 décadas antes, Lee compró el Mini inmediatamente para que nadie le volviera a alejar de él. Actualmente, Lee Brown conserva el Mini en su colección privada, con una mínima restauración para mantenerlo en condiciones, pero si haberlo recuperado a su estado original. El mismo Lee Brown, en una entrevista, declaró que a pesar de ser más que capaz de restaurar hasta el último tornillo, le encantaba disfrutar de ese Mini, tal y como le había llegado, incluso con alguno de los deterioros que el paso del tiempo había provocado.

Este Mini llegó a ser tan famoso que en los ’70, Vanguard’s empezó a editar una serie de juguetes con el mismo aspecto. Todavía hoy en día se pueden encontrar en algunas webs de coleccionistas o versiones más actuales de marcas como Corgi o Schuco en escala 1:43.  Buscando un poco en Amazon o en eBay no es difícil de encontrar, pero veréis que el precio es alto, como todo lo que rodea a Steve McQueen.

El Mini de Steve McQueen de la marca Schuco en escala 1:43.

El Mini de Steve McQueen de la marca Schuco en escala 1:43.

 

Pero  no creáis que la relación de Steve McQueen con Mini y Cooper no termina ahí.  Mucho antes de que Mini consiguiera su famosa victoria en Monte Carlo, en 1961, Steve McQueen se puso al volante del Mini de Sir John Whitmoreen la mítica carrera de Brands Hatch, subiendo al podium en tercera posición, detrás de Vic Elford  y la gran piloto Christabel Carlisle. Era la primera vez que Steve McQueen corría en ese circuito. (LINK)


Fuentes de este artículo
:

http://www.mcqueenonline.com/
https://www.schompmini.com/steve-mcqueens-mark-ii1967-cooper-s/
https://es.wikipedia.org/wiki/Steve_McQueen
https://es.wikipedia.org/wiki/Cooper_Car_Company
http://www.restaurandounmini.com/steve-mcqueen-y-su-mini/
http://www.gq-magazine.co.uk/article/11-things-you-didnt-know-about-steve-mcqueen
http://www.photogriffon.com/photos-du-monde/steve-mc-queen/steve-mc-queen-mechanics-5.html
http://autojumble.world/stars-and-their-cars-steve-mcqueen-mini/